La bici y el teléfono

Cuando el riesgo está donde menos lo esperas

Por Pau López-Berges

bikesopportunity.com

Estoy totalmente confundida y triste. Hace solo unos días han atropellado a otros 6 ciclistas… y ella, ella iba borracha. Una ráfaga de odio atraviesa mi mente.

No tengo bici… ¡miento! Tengo una en el trastero desde hace años y allí va a seguir cogiendo polvo hasta que mi chico se canse y la venda. No soy feliz montando en bici, no disfruto porque tengo un miedo constante de caerme. Mi chico sale todos los fines de semana, es triatleta, así que es una de las disciplinas. Creo que él no tiene miedo de caerse, lleva muchos años montando y sabe disfrutar de una buena salida. Yo sí tengo miedo, cada vez que sale y hasta que no me manda un whatsapp de que están en un pueblo tomando algo no respiro, y de nuevo el miedo hasta que llega a casa.

A veces se retrasa media hora y mirar el reloj es una agonía minuto a minuto. ¿Le habrá pasado algo? ¿Hoy salía solo o en equipo? Me descubro pensando en insertarle un GPS.

Hace unas semanas moría Scarponi. Su mujer y sus gemelos de 5 años seguirán esperándole. Siento una punzada en el pecho porque no es solo un ciclista muerto, es una mujer viuda y unos niños que no recordará nunca a su padre. Imagino a esa mujer esperando a que llegase su marido… nunca llegó. Y lo que le queda aún no lo sabe.

1932 climbing on the Aubisque

Salir en bici tiene sus riesgos, porque existen los descuidos, un bache en el camino, una piedra que no ves… pero no hay mayor riesgo que alguien que haya bebido o que esté drogado. Ella iba bebida y drogada. Ellos solo estaban disfrutando de un día de bici más. Tres de ellos han muerto.

Y mi cabeza solo piensa en que existen opciones, siempre puedes llamar para que alguien te recoja, o coger un taxi o no sé… otra opción que no sea jugar con el destino, un destino que ha matado a quienes solo disfrutaban de su día con sus compañeros.

Después de ir un par de veces a Amsterdam sé que hay un destino mejor en el respeto de ciclistas y peatones, de concienciarnos de que hay que respetar el espacio del ciclista, que son muy vulnerables, que son unos padres, una pareja, tal vez hijos y sobrinos. Puedo ser yo, pueden ser mis pequeñas de 7 y 5 años.

The fog rolling in thick as we ascended well above 10,000 ft.

Hoy es sábado, mi chico está en bici y no contesta a mi whatsapp. Ha llovido, el suelo está empapado. Tal vez esté en la ducha y no me lee, tal vez alguien impaciente le ha dejado tirado en la cuneta y se ha ido a la fuga.

Nadie merece arrebatar la vida de nadie por haber bebido, ni dejar a una familia rota y sola. Veo a mi chico en cada ciclista que es atropellado, le veo en cada vida arrebatada y es muy duro joder porque alguien lo está viviendo en sus propia vida, en su propia muerte.

Sé que suena a anuncio, pero de verdad, no bebáis si vais a conducir, y si vais a beber llamad a alguien, coged un taxi, turnaros los fines de semana para conducir, lo que sea para que pase ya que cada semana haya algún atropello a ciclistas.

Mi teléfono suena, es él… respiro, por lo menos hasta el domingo que vuelva a salir.

piccsy.com

  • Sara
    31 mayo 2017

    Qué duro… Mi padre (un hermano, un hijo, un amigo, un marido) lleva saliendo en bici (de carretera) todos los domingos desde hace cerca de 30 años. Todos los domingos. Genial reflexión.

  • Maria
    1 junio 2017

    Te entiendo perfectamente. A mi tía se la cargó un cocainómano que conducía como un loco un coche de alta gama. Da rabia porque estás cosas no deberían ocurrir nunca. Puedes entender que alguien se quede dormido al volante pero esto no. Nunca. Y sientes impunidad porque matar a alguien de ese modo sale muy barato en España. Ojalá haya condenas ejemplarizantes, que se queden sin carnet durante años, que se les obligue a ayudar a las víctimas de accidentes y sobre todo, lo más importante, campañas de concienciación y prevención para todo el mundo. Ojalá llegue el día en el que podamos estar tranquilas, al menos en ese aspecto.