La Paleovida y otros sufrimientos innecesarios

Paleo-paciencia

por Mónica Carpio

Tengo un marido que es paleo. Si no estáis puestos con el tema, a modo de resumen os diré que se trata de algo así como volver a comer y moverse como en el paleolítico pero con camisetas transpirables, zapatillas de última generación y pulsómetro de trescientos euros. Vuelves a comer piezas de caza pero comprándolas en el super y  usar taparrabos no es imprenscindible para ir por la vida. Os puede parecer una tontería pero a mí estos dos últimos detalles me tranquilizaron mucho. Visualizar a mi marido enseñando el culo cada vez que salía por la puerta de casa y depender de lo que cazara para comer (con la mala orientación que tiene) creo que hubiera sido horroroso para esta familia de cuatro.

Él es feliz haciendo el primitivo. Corre, trepa, repta y levanta troncos. Lo sé, pensáis que lo hace porque es vasco, pero no, os aseguro que los hombres de Zahara de los Atunes que son paleos también lo hacen. Y les gusta (que no sé qué es peor). Es un estilo de vida: debes reactivar tus recompensas naturales. Hay que buscar la sensación óptima de bienestar  y ello dependerá de cómo comas, bebas, te muevas, duermas y practiques sexo.

Sexo dicen.

Menudo ataque de risa según lo escribo. Dicen ( insisto: di-cen) que con la llegada de los niños la vida sexual de pareja se ve reducida. Supongo que eso les pasará a otros (insisto: o-tros) que no sabrán organizarse para madrugar, gestionar casquetas a primera hora, llegar puntual al colegio, trabajar ocho horas, recoger niños del colegio, volver a gestionar casquetas, limpiar una casa para que no acabe denominada como jungla, preparar cenas, baños, veinte cuentos antes de acostarse y directamente no dormir la mitad de las noches porque has tenido la mala suerte de que te han tocado los niños tocapelotas programados por genética.

¡Pero no pasa nada!

Chicos y chicas, aquellos ( insisto: a-que-llos) que os véais afectados por vuestra rutina diaria para tener sexo..Be sapiens, my friend. Sin presión, que sé que sois sólo unos poquitos los que tenéis la mala suerte de ello, y siempre podréis dejar a vuestros retoños en casa de los que lo tenemos todo bajo control (otro ataque de risa, va a ser hasta divertido el tema) y así haciendo tribu, como nuestros antepasados… ¡retozamos todos!.

No me déis las gracias, a veces hasta yo me sorprendo con mis brillantes ideas.

Luego está el tema de las comidas. Mi madre está muy preocupada porque según ella, mi marido come raro. Eso y que reniegue de ciertas partes del cerdo, lo lleva mal. Si yo le contara que además, el azúcar queda absolutamente desterrado y no os podéis (insisto: po-déis) poner morados a helado a falta de sexo, es capaz de obligarle a comer doble plato de potaje y zanjar el tema con un clásico de madre: “come esto y ni Darwin ni Darwan”.

Total, que como os venía contando, antes de desvariar un poco, mi hombre es paleo y vive feliz anclado en su vieja Edad de Piedra.

Su felicidad es mi felicidad pero a mí que me deje en mi siglo XXI.

Quizá no encuentre mi pleno bienestar pero si para alcanzarlo tengo que ponerme perdida de barro, dejémoslo estar. Otros viven con escasez de sexo tras la paternidad/maternidad, son felices y no pasa nada. O bueno..eso dicen. Si, habéis leído bien.

DIIII-CEEENNN.

  • Rocio
    25 mayo 2017

    Muy bueno acabo de compartirlo y reiteró menos mal que mi marido no se unió al Clan…
    Gracias por este rato!

    • Mónica
      25 mayo 2017

      Rocio, nunca es tarde!

  • Laura
    25 mayo 2017

    Muy divertido el texto pero la dieta paleo es sanísima:)))

    • Mónica
      25 mayo 2017

      Lo sé, lo sé…a ver si convencemos a mí madre! ;))