Singular Therapy V

Comer, descansar, viajar, leer y otros trucos de terapia.

Por Mónica Carpio

Aquí ando, desempolvando caderas y haciendo movimientos ligeros a modo de calentamiento mientras me tomo mi primer café del día. Hoy es viernes. No, mejor: hoy es viernes, mis hijos duermen con sus primos, huele a verano y salimos. Estoy hasta nerviosa. Tenemos desde hace tres semanas reservada mesa en el Elosta y desde que sonó el despertador no hago más que salivar por su maravilloso ceviche. Si no lo conocéis y tenéis la brillante idea de venir a San Sebastián no dudéis en visitarlo . La fusión japo-vasco-peruana que se gasta es muy top y os aseguro que me daréis las gracias por la recomendación.

Y hablando de recomendaciones. Voy lanzada. Visualizo mi junio y con él dos escapadas que tenemos previstas. A mediados, volvemos a Ibiza. La última vez que fuimos, éramos novios, (más) jóvenes y una de las noches cerramos una discoteca muy popular jurándonos amor eterno y prometiéndonos. Esta vez volvemos casados, con dos retoños y con ganas de disfrutar de la isla con ellos. Además, tenemos necesidad de achuchar a una amiga que dejó todo por estos lares y lucha por su sueño en la isla pitiusa: Raíces de Ibiza. Un proyecto magnifico que apuesta por la comida 100% orgánica y vegana. Podéis conocerles en su IG (@raicesdeibiza) y si no, cada domingo en el Mercado de Sant Joan seguro que os reciben con la mejor de las sonrisas.

Hacia finales, cambiamos el Mediterráneo por nuestro Cantábrico y nos vamos con parte de la familia a uno de nuestros secretos mejor guardados. No sé ni si contároslo porque cada vez es más difícil encontrar un fin de semana libre en esta fantástica casa rural de Güemes. Su inmenso jardín es ideal para cansar a los niños, que se acuesten pronto y disfrutar de unos gintonics en el mejor de los silencios. Además, los cántabros son (casi) tan majos como nosotros los vascos, así que siempre es un placer visitarles.


Y hablando de visitas, por estas fechas teníamos que haber hecho la nuestra de rigor a Zahara de los Atunes pero es posible que este año se nos resista. Si alguno tenéis la suerte de visitar uno de los lugares que más me gustan en el mundo, no se os ocurra iros de él sin comer en El Refugio (previa reserva, que suele estar complicado). Su atún rojo de almadraba es un clásico que no te puedes perder.

Y ya que me he venido arriba con esto de recomendar, aquellos que tengáis pensado visitar el país vecino y dejaros caer por Oporto, hacedme el favor de ir llamando a Threehousesapartments para saber si les queda alguno libre para vuestras vacaciones. Nosotros estuvimos allí esta Semana Santa y además de su ubicación, que es muy buena, Marina y sus tips para evitar la masificación turística, nos vinieron fenomenal.

Pero voy a frenar un poco. Primero esta noche y mañana la resaca, que intuyo será importante, y el resto ya irá llegando. La falta de costumbre cuanto menos nos dará agujetas así que si solo somos capaces de mantenernos en horizontal, tendremos la excusa perfecta para encender Netflix ( ¿qué hacíamos antes sin tí?) y seguir enganchados a los capítulos de “ Designated Survivor”.

Con lo tortuoso que fue mi año como presidenta de la comunidad de vecinos, no quiero ni imaginar cómo sería ser presidente de los EEUU de la noche a la mañana.

Y cómo no, y si la suerte me acompaña y mis hijos me dejan esos ratitos que me dan la vida, seguiré dándole a mi confesable adicción: terminare las últimas páginas de “Tiene que ser aquí” de Maggie O’ Farrell que me tiene enganchada y me está encantando. Si no sabéis qué leer apostad por cualquiera de editorial Asteroides. Aún no he leído ninguno que me haya decepcionado.


Y así, mientras me termino mi café os acabo de hacer un resumen de mis próximas aventuras. Voy a ver si me retoco mi Vrai Rouge de Avril que me tiene entusiasmada y hago como que trabajo un poco, que yo los labios me los pinto desde primera hora de la mañana pero mi jefa no creo que de por comenzada mi fiesta.
¡A disfrutar, amigos!